viernes, 3 de octubre de 2014

Bruja en el mar



La bruja no tenía experiencia en el mar, sabía que era algo muy poderoso, un privilegio y una oportunidad. Invocar el poder de las diosas marinas y la compañía de los espíritus del agua, del viento, de la arena y  seres acuáticos.

Era una oportunidad única en la vida, así que se dedicó a planificar lo más detallado posible su ritual, sus agradecimientos y sus conjuros. Nada puede ir mejor que en un lugar así, están todos los elementos conjugados en un solo espacio, la playa. 


"Caracolas,  piedras,  plantas, colores,  luz y  luna, el todo.
Ofrendas por aquí y por allá, no olvidar  cristales ni sales.
La corona no olvidar, flores distintas, aromas y elíxires. 
Palabras cuidadosas, bondadosas y polvos de magia aplicar.
El corazón tranquilo llevar, en paz y armonía consigo estar.
Dar gracias y las alas liberar.

Bruja, brujita en el mar estás, busca el bien para los demás.
Limpia tu mente, limpia tu alma, limpia tu aura.
Diosa del mar Yemayá,
Sedna, Diosa en la profundidad.
Invoca su poder para frutos dar.
Peces, ballenas y delfines vienen a nadar.
Muestra de que la magia ahí está.
Bendice los bienes, bendícete a ti
bendice al mundo alrededor de ti.

Y sin falta de alegría bailar y
el corazón en cada rezo dar."





Los Amantes



Ella camina resuelta, es hermosa, cabellos castaños, piel clara, ojos de gato y andar misterioso. Aparentemente nadie la ve, cualquiera diría que se desperdicia tanta belleza. Nadie se atreve siquiera a hablarle, dirigirle una sonrisa o mirada, ni un "¡Buenos días!".

Pero... hay algo que en su corazón y sonrisa sabe diferente, un dejo de felicidad y melancolía mezclado con lujuria y esperanza. Algo que nadie sabe, porque todos creen que es una especie de "Bikina".

A diferencia de la Bikina, ella no se queda quieta, tiene un secreto delatado en su sonrisa. No, espera, quien sabe observar ha de entender que no es uno sino varios secretos, yo he de adivinar: uno se llama Ricky, otro Pepe y por supuesto Aarón.

viernes, 5 de septiembre de 2014

INCIENSO

Al "profesor", que fue un regalo del universo y su sola presencia
hizo que encontrara la magia dentro de mi.
 
 
Eres como el incienso, suave humo que revela los misterios del aire, mi aire.
Sutil, intenso, sensual, ardiente, con un aroma que embriaga y me eleva a los Dioses.
Aún cuando se ha extinguido la brasa dejas tu esencia flotando por mis rincones,
cierras mis ojos evocando tu presencia, eso eres tú: Incienso.
La conexión vítrea entre la tierra y el cielo. Te respiro, me impregno de ti.
Recibo la gloria de estar en tu presencia, etéreo corazón de rey
que corona mi existencia con su calor.
Incienso, magnífico incienso que se escapa entre mis dedos
quédate aquí a revelar mi espíritu, mi amor y a inquietar mi calma.
Envuelve mi alma con ese perfume de tu piel,
con la respiración exaltada en mi oído, con la humedad de tus besos.
Siente tus manos y tu sonrisa abriendo la fuente de mi amor.
Alma mía, brasa encendida, eleva tus ojos con los míos.
 
 

domingo, 25 de mayo de 2014

LA GATA

Sí, soy como una gata, celosa y posesiva, pero él tiene la culpa.
Tiene la culpa de que yo le ame, tiene la culpa por alimentar mis esperanzas.
Tiene la culpa de mirarme a los ojos  decirme bonita y besarme con pasión
pero también de hacer lo mismo con otras.


Él tiene el talento, la gracia, el intelecto, incluso esa sequedad sentimental.
Yo no lo tenía, sin embargo le pertenecía toda entera.
Me consumía en el fuego de sus brazos, de su boca.
Loca, pasional, enferma de amor, siempre a la expectativa
de encontrar en su mirada mi reflejo y sólo el mio.

Sí, soy como una gata que maúlla melancólicamente,
no soy parte de su collage, aunque ahí me coloque.
No sabemos qué somos, cuerpos que se encuentran, 
almas que están unidas, personas aferradas, 
corazones hambrientos de amor.... ¡qué se yo!

Soy una gata tierna y dulce, cariñosa en su cuello,
ronroneando a su corazón. 
Lloro mirando a la luna, esperando, esperando...
Soñando con rodearle el torso, con besar sus labios,
con quemarme nuevamente entre sus piernas, 
con sus caricias en mi espalda.

Sí, soy una gata tonta que le espera cada noche mirando en la ventana.



domingo, 5 de enero de 2014

No tengo título para esta historia...

                           

Ilka finalmente cambió la sombrilla roja por una negra, el cabello rojo por uno oscuro, el vestido colegial por un rojo elegante. Está de luto. Otto murió al abandonar toda esperanza de quererla. 
Baja lentamente las escaleras del edificio con su acostumbrado acompañante gatuno. Ya es hora de despedirse y... Soltar.

Se acerca a la playa con lo pies descalzos, con la arena picándole los pies, lastimándose con los guijarros semienterrados que dejó la tormenta de la noche anterior. Lentamente metó sus pies al agua salada, era como si el mar lavara su pena. Miro a los ojos de su gato quien la miraba extrañado de su tristeza. "No me mires así, sabes que a él no le gusta la luna" le dijo, para justificar por primera vez su locura.

El viento matinal anuncia el amanecer, pronto saldrá el sol. Soltó su cabello al viento y al primer rayo de sol comenzó a entregar las sombrillas que Otto le regaló. Una por una se fueron, Ilka no paraba de llorar, tenía un mar tan inmenso en su alma que pudo fácilmente convertirse en otro. Luego caminó hacia la profundidad, debía morir con su dolor como debió ser a la luz del sol, sin luna que admirar, con la cara mirando al cielo y desapareciendo en el azul.